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El Reino de Azyr está gobernado por, y sólo por, Sigmar. La vida en la celestial Azyr fue en tiempos gloriosa, días interminables de asombros y posibilidades compartidas por deidades, semidioses y mortales. Aunque el reino se mantiene intacto, desde la Batalla de los Cielos Ardientes se ha volcado en la industria de la guerra.

El Reino de los Cielos Editar

Azyrheim Sigmaroteca

Azyrheim, capital del Reino Celestial.

El Dios Rey siempre ha tenido una profunda conexión con el Reino de los Cielos. Fue aquí donde accedió por primera vez a los Reinos Mortales, nacido sobre los restos del Mundo Pretérito y dotado de nueva vida por el aliento de Dracothion, el Gran Dragón Celestial. A lo largo de la Era de los Mitos, el Dios Rey exploró todo Azyr. Recorrió las tierras altas y las bajas, cada reino iluminado por la cercana Hysh de día y por la Alta Estrella Sigendil de noche, Allí descubrió tribus mortales, y espoleó el nacimiento de la civilización entre ellas. Largo tiempo atrás había levantado un poderoso imperio a partir de tribus barbaras, así que dominaba el arte de tutelar sociedades nuevas, y conocía bien qué secretos anidan en el corazón de los hombres. Su influencia sobre los habitantes de Azyr fue tan profunda y positiva que juró llevar la luz a otros Reinos Mortales, y extender la humanidad por ellos. Estos serían sus reinos, y Azyr sería la joya de su corona.

En sus peregrinajes por los nuevos reinos que le mostró Dracothion, Sigmar se ganó la lealtad de los pueblos dispersos que vivían allí. Lideró a los más fuertes en la Gran Fundación de Azyr. Cuenta la leyenda que las piedras de los primeros cimientos de Azyrheim, se colocaron en el lugar donde Sigmar llegó al reino, en un valle rodeado de montañas. Lentamente, la ciudad de Azyrheim se levantó sobre el territorio montañoso, bañada por la luz peculiar de Mallus, el centro similar a un orbe del Mundo Anterior al Tiempo. Tal era la grandeza de la ciudad que hizo que las poblaciones del Mundo Pretérito parecieran humildes. Las doradas torres y ciudadelas eran más altas, y resplandecían a la benigna luz de las estrellas. Todo el artificio de las razas mortales quedó en sus manos, combinadas sus ambiciones y habilidades antiguas para dar forma a un dominio digno de los elegidos del Dios Rey. Con los milenios, Azyrheim se volvió una metrópolis que deslumbra en pleno Reino de los Cielos. Se la conoció por muchos nombres, entre otros Ciudad Eterna, Primera Ciudad y Ciudad de los Perdidos, porque a Azyrheim huyeron los refugiados que reunió él tras la crucial Batalla de los Cielos Ardientes y las Guerras del Nexo. Es la última de su especie, porque incluso las mayores ciudades de los Reinos Mortales tiemblan ante el Caos desatado. Con el paso de las generaciones, Azyr devino fortaleza de los desposeídos, bastión de los desposeídos, orgullo de los hijos vengadores de Sigmar.

Una nueva historia se tejió como un tapiz sobre la urdimbre del espacio, con civilizaciones enteras surgidas y arruinadas en los reinos fantásticos que mostró Dracothion a Sigmar. Se libraron guerras contra los vivos y los muertos, los monstruosos y los astutos. Antes de que Sifmar ordenase cerrar las Puertas de Azyr, en las cúspide de la Era del Caos, gentes de todos los reinos buscaron en una mosaico de civilizaciones, algunas nuevas, otras tan antiguas como las grandes naciones humanas, unidas por su odio común hacia el Caos y por sus sueños de reclamar con el tiempo el territorio perdido. El eco de lo sucedido con anterioridad no perdió fuerza, sino que tal vez la cobró hasta que el clamor de almas belicosas llenó el cielo. Unos habían sido desplazados de sus hogares, otros marchaban a la deriva en las mareas del tiempo, pero todos soñaban con vengarse de las fuerzas del Caos.

Sigmarion

El Sigmarion

Crimen y Castigo Editar

Es sabida la poca tolerancia de Sigmar por quienes violan la ley. La ausencia de ley conlleva el desorden, y ése es el camino del Caos. No fue siempre así, porque Sigmar provenía de una tribu de bárbaros que luchaban, amaban y vivían como les placía. Pero con la de almas vueltas hacia él en busca de salvación sus métodos se han vuelto más extremos. Hace mucho tiempo, al permitir que gentes de todos los reinos hallasen refugio en Azyr, permitió también que un influjo de agentes ocultos del Caos contaminaran su ciudad. Cuando la situación no pudo sostenerse más, bajó del cielo hecho una furia y no sólo acabó con la vida todos los ciudadanos marcados por el Caos, sino que destruyó a todo aquel que albergaba odio en su corazón. Una declaración de intenciones que pocos ignorarían.

Lugares de referencia Editar

  • Dharroth.
  • Sigendil - En Sigmaron, gran fortaleza de Sigmar, el Palacio de los Cielos; allí brilla Sigendil, la Alta Estrella.
  • Sigmarion - La gran fortaleza de Sigmar que se eleva por encima del Reino Celestial y Mallus. Los muros alrededor de los Eternos de la Tormenta rugían como acantilados, cada uno centelleante, en los que se reflejaban y estaban marcados con los glifos de los Reforjados. En ella hay un gran domo hecho con zafiros, donde una escalera de mármol lleva al piso inferior, en el que el pavimento es de cristal. Por encima, grabados en la sigmarita más pura estaba el radiante símbolo del Cometa de Cotas Gemelas (Twin-tailed Comet) entre una corona plateada.

Fuentes Editar

  • White Dwarf Weekly nº 75 y 76.
  • Reglamento Age of Sigmar.
  • Reglamento Age of Sigmar. (2ª edición), pág. 114