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Ulgu Ilustración Sigmaroteca

El Reino de Ulgu, conocido también como el Reino de las Sombras, es uno de los ocho Reinos Mortales. Tiene trece regiones, todas ellas cubiertas de ilusiones y amenazas. Es un reino de secretos y acertijos, que muchos llaman Reino Gris porque su verdadero nombre sólo puede pronunciarse en susurros y jamás a pleno luz del día. La penumbra y las medias verdades es a lo más que puede aspirar un visitante

El Reino de las SombrasEditar

En las tierras de Ulgu, en una órbita gemela con la reinoesfera de Hysh , no hay noche o día, sino una penumbra o una total oscuridad, dependiendo de la región más que de la hora. Es éste el dominio de los secretos y las mentiras, de motivos retorcidos e ilusiones fabulosas, y no obedece a las leyes de la lógica. Ulgu puede engullir un ejército invasor igual que la niebla matutina oscurece el amancer, sin dejar en lugar más que el eco de los gritos. Ni quienes viven allí desde que nacieron osan confiar en lo que ven u oyen.

Todos los países de Ulgu están saturados de ilusiones y amenazas que acechan. No siempre fue así; hubo un tiempo en que muchos de los Trece Dominios de Ulgu eran sinónimo de refugio, introspección filosófica y la bendición de sueños lúcidos. Pero con el paso del tiempo, las tierras cambiaron a raíz de la invasión del Caos, un cambio para peor. Al principio, la propia Ulgu reaccionó ante estas incursiones igual que un ser vivo lo haría ante una infestación de alimañas : ahogándolas, dándoles caza, confundiéndolas en la medida de lo posible. Es testamento al hambre del Caos que los trece recuerden aún el daño de las espadas y las botas de aquellos que están sometidosa la voluntad de los Dioses Oscuros .

Cada uno de los Trece Dominios posee varios gobernantes, e inevitablemente visires, sabios e intrigantes que permanecen en las sombras a su alrededor. Todos ellos se relacionan presa de invisibles telarañas de intriga y manipulación que adoptan nuevas formas a diario. Allí, lo más cercano a un monarca supremo que hay es el ser divino llamado Malerion.

Este reino de secretos y susurros determostró ser de lo más atractivo para Tzeentch. Por medio de complejas intrigas y sociedades ocultas que abarcaban a los Trece Dominios, el Que cambias las cosas halló su vía de acceso. Lentamente, quienes buscaban poder mediante el cambio extendieron su influencia por las tierras. Fueron los puntos débiles de las defensas de Ulgu quienes abrieron sus puertas.

Cuando irrumpió en las tierras la Era del Caos, Khorne se apresuró a invadir Ulgu con la esperanza de superar la marcha a Tzeentch enviando a sus legiones a través de Portales corrompidos por solapados cultos de sangre. Sus huestes despreciabnam a quienes preferían esconderse en la niebla a buscar la gloria del campo abierto, pero ese desprecio serúa su perdición, porque quien subestima los secretos de Ulgu lo paga con la vida. Los ejércitos invasores de Khorne fueron engullidos por los bancos de niebla de Ulgu, que , disipados, no dejaron más que carroña.

Mas las fuerzas del Caos son legión. Los discípulos de Tzeentch llevaron las intrigas y políticas arcanas de los Trece Dominios a un clímax violento, empujandoa docenas de civilizaciones a la anarquía. Los Skaven, sobre todo los de los clanes Eshin, enviaron a sus hordas de asesinos a todos los rincones del reino en misiones terribles que sólo un maestro de clan podía aspirar a comprender. Aunque superados en número, Malerion y Morathi libraron una guerra de guerrillas con tal destreza que el reino no acabó sumido del todo en el Caos. Incluso la llegada de la era de Sigmar ha contribuido poco a romper el desempate.

Los Aelves de UlguEditar

A Ulgu huyeron muchos de los espíritus aelven tras ser rescatados de la sed de almas de Slaanesh. Los primeros que huyeron del dios fueron aquellos que deseaban ser libres, los aelves más ágiles de pensamiento e ingenio. Los que tomaron Malerion y Morathi no eran humanoides tal como lo habían sido, porque habían cambiado irrevocablemente. Los primeros tenían alas de murciélago, cuernos y largas colas diestras, y su aspecto demoníaco apuntaba a las dificultades que habían soportado en los reinos inferiores, aunque los había purificado la luz de Hysh, y ocultado de posibles represalias la sombra de Ulgu. Morathi, hambrienta de poder e influencia como una pantera pueda estarlo de carne, había empezado en secreto a extraer más almas para su incipiente sacerdocio de lo que afirmó en su Juramento de Salvación.

FuentesEditar