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Los Reinos Mortales son ocho dimensiones que cohabitan en el Cosmos Arcano y que Sigmar descubrió y exploró después de trabar amistad con el Gran Draco Dracothion, quien le enseñó la forma de acceder a ellos. Los Reinos Mortales son casi infinitos, con paisajes inconcebibles dentro de sus límites, desde el infierno más terrible al paraíso más hermoso. Ni siquiera los dioses pueden afirmar conocer todos los aspectos de su grandeza. Sin embargo, permanecen unidos por leyes de la realidad casi imposibles de romper. A estos ocho se les suma el Reino del Caos, la dimensión infernal en la que habitan los Dioses del Caos y sus Demonios.

Descripción Editar

Los Reinos Mortales son más grandes de lo que la mente humana puede imaginar, una gran concentración esférica de energía mágica que ha cristalizado en paisajes de majestad y alcance imposibles. En estos Reinos Mortales, se pueden encontrar motas de energía mágica en cada guijarro y hoja. En el núcleo de cada reino, donde su energía es menos volátil, este poder aetérico es realmente débil y casi imperceptible incluso para aquellos dotados de vista bruja. En los límites de cada Reino, la realidad está tan saturada con magia que incluso una adición dicha en broma puede matar a un hombre y un vaivén descuidado puede crear proyectiles de energía.

Las tierras de los Ocho Reinos están unidas entre sí mediante portales mágicos conocidos como Portales del Reino. Muchos de ellos ya existían cuando Sigmar plantó las semillas de la civilización en aquellas regiones que consideró terreno fértil para su nuevo orden. Desde entonces, aquellos con poderes divinos han construido mucho más al comprender la trama y el tejido del cosmos así como los vínculos aetéricos que los unen.

Con el tiempo Sigmar aprendió bien sobre los caminos que abarcaban los Reinos Mortales. Hizo construir los Portales Mallus que conducían desde y hacia el Reino de los Cielos, ya que ese era el reino que Sigmar eligió como fortaleza. Los sabios y los valientes siguen usándolos, porque son portales de tal artificio y poder divino que ni siquiera el Caos pudo corromperlos o destruirlos. A pesar de todo, tienen sus peligros, porque no todo lo que brilla es oro y un alma que los atraviese podría no emerger donde se proponía.

La dimensión daemónica conocida como Reino del Caos es un dominio aparte. Es amorfa e inimaginable, más allá de las nociones de orden y de los intentos de los seres racionales de describirla. Buscando crecer aún más, consume los Reinos Mortales allí donde los Dioses Oscuros pueden forzar una entrada mediante Portales del Reino corruptos e infestaciones daemónicas. En esa oscura realidad, y en aquellos dominios que han conquistado, los Dioses Oscuros se enfrentan en perpetua guerra, cada uno intentando conquistar el territorio de los demás en el Gran Juego. Hasta ahora han tenido mucho éxito. Todos los Reinos Mortales han sentido el toque de la locura, todas las tierras periféricas han sentido el mordisco de la energía del Caos al roer sus límites.

Aún queda por ver si la gran cruzada de Sigmar podrá evitar que los Poderes Ruinosos acaben de devorar completamente la realidad.

El Cosmos Arcano Editar

El dominio del Dios Rey Sigmar incluye muchos mundos extraños. Los más grandes son los ocho Reinos Mortales. Estos elementos de existencia pueden ser imaginados como esferas de realidad, que se unen y se separan en el vacío.

Cada reino está creado a partir de la energía pura de la creación, con diferentes magias chocando entre sí. En los espacios intersticiales entre ellos flotan motas de magia no alineada, mucho más débil que la energía alineada de los reinos. Este espacio nulo es conocido como el vacío aetérico, la Gran Nada o la Oscuridad Exterior. Este no reino es el que forma los cielos de los reinos.

Los Reinos Mortales tienen muchas regiones habitables, algunas de las cuales están unidas mediante Portales del Reino. Estos portales pueden llevar de un lugar a otro dentro de un único o de un reino a otro. Con el tiempo, las fuerzas del Caos han corrompido muchos Portales del Reino. Estos pasadizos contaminados pueden tardarse en recorrer eones, llevar al temible Reino del Caos, o emerger en las fabulosas Torres de Plata o incluso conducir a la nada de vacío aetérico.

El Cosmos Arcano

Las Reinoesfereas cohabitando en la Gran Nada

Esferas de Existencia Editar

Tiempo atrás, los ocho tipos de magia se reunieron por separado en el vacío aetérico, ya que las energías hermanas se atraen según las leyes cósmicas. Al hacerlo crearon orbes de energía, las reinoesferas, donde se encuentran los Reinos Mortales.

Las reinoesferas no son infinitas, técnicamente, pero para un mortal podrían serlo. Un viaje viajero puede pasarse una vida cruzando Aqshy para alcanzar la magia de fuego pura y abrasadora que forma su borde exterior, sólo para ser incinerado mucho antes de alcanzar su destino.

Las partes habitables de los Reinos Mortales se cristalizaron a partir de la energía alienada de cada reino. Estas energías chocaron entre sí por la acción de fuerzas cósmicas hasta convertirse en un conjunto de paisajes relucientes con motas de magia. Muchos de ellos se pueden imaginar como enormes placas de tierra que permanecen en el interior de una esfera de pura esencia. Estos bloques de materia sólida cuelgan en un remolino gaseoso, a menudo orbitados por pequeños mundos satélites. Lo cierto es que cada reino tiene su propia forma lógica.

En el centro de los reinos están los dominios humanos, fundados durante la Era de los Mitos. En los perímetros de los reinos, la magia que los forma se vuelve más salvaje e intensa. Algunos imprudentes han financiado expediciones hacia los bordes de sus reinos para aprovechar la intensa energía mágica ya que el lanzamiento de hechizos se vuelve más fácil allí, pero también más peligroso. El Borde de cada Reino es enemigo de la vida mortal, pero no siempre es una barrera literal: en algunos casos puede tomar la forma de desiertos inacabables y en otras de mares brumosas. Gran parte del perímetro del Reino de la Vida es una jungla de jade tan espesa que resulta impenetrable; a quienes se acercan les puede brotar follaje, pueden dar a luz perpetuamente a nuevas formas de vida, o les pueden crecer raíces.

Aunque muy diferentes, los ocho Reinos Mortales están gobernados por el mismo orden cósmico. Pero existe otro lugar, un dominio de pura anarquía, la dimensión depredadora conocida como el Reino del Caos.

Reinos MortalesEditar

  • Azyr, el Reino de los Cielos - El Reino de los Cielos reluce como un remolino de joyas celestiales, con palacios que brillan por dentro. Aquí reina el poderoso Sigmar.
  • Aqshy, el Reino del Fuego - Tierras de pasiones inconmensurables y paisajes volátiles. En este reino nace la agresividad, y es llevada lejos por cálidos vientos.
  • Shyish, el Reino de la Muerte - Dominio de la decadencia, donde todo está en declive. Todas las puertas al Inframundo se encuentran aquí.
  • Ghyran, el Reino de la Vida - Pasando de yermo a abundante, este reino siempre fluye cíclicamente. Pero cuando florece, no hay tierras más verdes.
  • Hysh, el Reino de la Luz - Antaño el dominio de la razón y la simetría, aquí aún hay pureza. El mismo paisaje está repleto de significados ocultos.
  • Ghur, el Reino de las Bestias - Un reino primigenio de salvajismo sin domar: solo los más fuertes pueden sobrevivir aquí.
  • Chamon, el Reino del Metal - El amanecer se extiende dorado sobre las duras e inflexibles tierras de este reino. Extrañas transmutaciones abundan entre sus vastas cordilleras.
  • Ulgu, el Reino de las Sombras - Trece regiones, cada una de ellas un territorio de secretos y acertijos susurrados por la brisa. Todos sus amortajados países están saturados de ilusiones y amenazas acechantes.
  • Reino del Caos, el dominio de los Dioses Oscuros - Este reino abarca paisajes de pesadilla sin número. Aquellos que entran aquí son devorados, transformados grotescamente o condenados por toda la eternidad.

FuentesEditar

  • White Dwarf Weekly nº 75.
  • Reglamento Age of Sigmar (Segunda Edición)